Felicidades subcomandante

Hoy, 19 de julio de 2007, el subcomandante Marcos cumple 50 años. Probablemente también los cumpla Rafael Sebastián Guillén Vicente, ya que según el gobierno mexicano son la misma persona [el 9 de febrero de 1995 el gobierno mexicano declaró públicamente que conocían su identidad identificándolo con este ex-profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana (UNAM) de la Ciudad de México], pero eso es lo de menos. Lo que importa es que este símbolo de la insurgencia sigue trabajando por la democracia, la libertad, la tierra, el pan y la justicia para los indígenas aunque algunos lo consideren un “mito en crisis”.

Este graduado en filosofía demuestra en sus comunicados un gran dominio de la lengua, ya que muchos demuestran tener tanto de literario como de político cargados de ironía y de elipsis. Así, el mejor retrato que he encontrado de Marcos lo trazó él en un comunicado del 28 de mayo de 1994:

«Marcos es gay en San Francisco, negro en Sudáfrica, asiático en Europa, chicano en San Isidro, anarquista en España, palestino en Israel, indígena en las calles de San Cristóbal, chavo banda en Neza, rockero en CU, judío en Alemania nazi, ombudsman en la Sedena, feminista en los partidos políticos, comunista en la posguerra fría, preso en Cintalapa, pacifista en Bosnia, mapuche en los Andes, maestro de la CNTE, artista sin galería ni portafolios, ama de casa un sábado por la noche en cualquier colonia de cualquier ciudad de cualquier México, guerrillero en el México de fin del siglo XX, huelguista en la bolsa de New York, reportero de nota de relleno en interiores, machista en el movimiento feminista, mujer sola en el metro a las 10 p.m., jubilado en plantón en el Zócalo, campesino sin tierra, editor marginal, obrero desempleado, médico sin plaza, estudiante inconforme, disidente en el neoliberalismo, escritor sin libros ni lectores, y, es seguro, zapatista en el Sureste mexicano. En fin, Marcos es un ser humano cualquiera en este mundo. Marcos es todas las minorías intoleradas, oprimidas, resistiendo, explotando, diciendo “¡ya basta!” Todas las minorías a la hora de hablar y mayorías a la hora de callar y aguantar. Todos los intolerados buscando una palabra, su palabra, lo que devuelva la mayoría a los eternos fragmentados, nosotros. Todo lo que incomoda al poder y a las buenas conciencias, eso es Marcos.»

Confío en que el día en que Marcos y los suyos se quiten el pasamontañas, continúe la lucha en otras partes del mundo por lograr un mundo diferente que es posible y que todavía no ha llegado.

Un saludo

 

Subcomandante Marcos / IMAGEN OBTENIDA DE kaosenlared.net

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