La necesidad de la “memoria histórica”
Al escribir en mi último artículo sobre el golpe de Estado sufrido en Chile en 1973 y, por tanto sobre personajes como Kissinger o Pinochet, he pensado inmediatamente en la situación en España. Aunque algo trasladadas en el tiempo, tenemos bastantes etapas de la historia reciente coincidentes con países suramericanos, entre ellos Chile. Una de estas desgraciadas coincidencias es la existencia, en ambos países, de tiranos que jamás fueron juzgados y que cometieron multitud de crímenes por ascender al poder de forma brusca y una vez en él. Otra coincidencia entre estos dictadores es que tanto Franco como Pinochet murieron sin ser juzgados y, encima, plácidamente (el primero aún apoyado en el poder y el otro encerrado en un palacio).
Puesto que mientras estos canallas vivían no se pudo hacer justicia, lo mínimo que podemos hacer hoy, es tener bien presente lo que hicieron y colocar en el sitio que les corresponde a las miles de víctimas (y sus familiares) que han sido torturados, asesinados, exiliados, abandonados y, en el mejor de los casos, satanizados durante años. No se trata de darle ninguna medalla a nadie sino de una necesidad para la correcta construcción de la democracia y no construir esta sobre unos cimientos de dolor y olvido.
Centrándonos en el caso español, ya llevamos 30 años de democracia. Una edad, creo yo, madura para ir hablando del pasado. Tras una transición en la que, bajo mi opinión, la izquierda fue erróneamente benévola con lo que quedó del franquismo (prácticamente todo menos Franco), permitiendo, por ejemplo, sentarse frente a miembros del régimen como Fraga Iribarne o votando (legitimándolo así) a un rey que venía de donde venía, la derecha, aprovechándose de esta situación, se ha ido camuflando queriendo hacer olvidar los hechos. La realidad es que en la transición se pudo ser más valiente pero es comprensible que no se fuera así; lo que está claro que ésto se escribe muy cómodamente desde la silla, hoy, en 2007, pero que esos días hubo que vivirlos.
Hoy, 32 años después de la muerte de Franco, el gobierno de Zapatero encarriló, por fin, una ley de la memoria histórica que ahora, tras un parón, están debatiendo con el resto de partidos para matizarla e intentar llevarla a cabo antes de que se complete la legislatura. Bueno, algunos partidos claramente se van a oponer; por un lado ERC considera que hay que ir más lejos y, justo al contrario, el PP nos dice que no quiere reabrir viejas heridas. Lo que ocurre es que la derecha ya curó sus heridas durante 40 años de honores y privilegios mientras que los opositores permanecieron en cárceles, exiliados o, incluso, hasta el día de hoy, enterrados en las cunetas de algunas carreteras. Las viejas heridas de las que habla el PP son las causadas, por ejemplo, por el fundador de dicho partido.
Por todo esto considero que esta ley es necesaria absolutamente y que todo lo que se consiga será poco. Obviando los reconocimientos al bando republicano tan castigado al acabar la guerra, lo menos que se puede pedir es que los muchos símbolos que dan honor aún por toda España al bando nacional no los tengamos que tener enfrente todos los días todos los ciudadanos. No es consentible que en este país se sigan viendo todos los días tanto en las ciudades como en los pueblos, aguiluchos, yugos y flechas, efigies, estatuas y calles de franquistas. Y como guinda final la pequeña Cruz del Valle de los Caídos. También se debería hacer lo posible por que los mayores supervivientes de toda la guerra y el régimen franquista, los llamados niños de la guerra, las brigadas internacionales, etc. fueran reconocidos de alguna manera y, por supuesto, apoyar a las familias de los asesinados y desaparecidos en las labores de búsqueda de los cuerpos hasta que no quede una sóla familia que no pueda enterrar dignamente a sus antecesores.
Digamos que esos son los puntos mínimos a los que debería atender la ley pero no son menos importantes, ni mucho menos, otros puntos que se piden desde los partidos de izquierda. Al parecer, el Gobierno ya ha atendido a que la ley reconozca ilegítimos los juicios franquistas. En estas cuestiones aparentemente sólo lingüísticas creo que hay que finiquitar lo antes posible cualquier ambigüedad: ha de estar claro que esos juicios fueron totalmente ilegales. ERC también pedía que tanto el Estado español como el rey pidieran disculpas sobre lo ocurrido; yo también creo que deberían darse muchas explicaciones aunque, siendo realista, hoy día la Corona no va a pedir disculpas a nadie por nada. También para mí, un punto importante de la ley de memoria debería ocuparse de el esclarecimiento de los personajes beneficiados por el franquismo que hoy día siguen de rositas; véase gente del PP como Fraga Iribarne que jamás será juzgado después de firmar auténticas penas de muerte o la familia del dictador que, encima, últimamente están haciendo bastante ruido por las propiedades que el abuelito les dejó y que se niegan a prestar al público. En definitiva, bajo mi punto de vista, la ley de memoria histórica debe hacerse de una sóla vez y, por tanto, completa y sin prisas, para que pueda cubrir todos los puntos que sean necesarios tras la multitud de injusticias ya vividas.
Lo que es sumamente absurdo que figure en esta ley son los actos cometidos por el bando republicano en la guerra, como ha pedido CiU. La diplomacia que siempre mantiene este partido de la derecha al resto de grupos para multitud de posiciones en este caso es absurda ya que tras la dictadura, lo último que hay que hacer es castigar a la II República, elegida legítimamente, y bruscamente destruida. No se le debe olvidar a nadie esto (y ese podría ser otro punto de la ley: el esclarecimiento histórico de los hechos): los Gobiernos de la república fueron legítimamente elegidos por el pueblo mientras que Franco hizo un golpe de Estado y jamás convocó ni ganó unas elecciones. Esto parece que a veces se olvida (porque al parecer interesa). Una guerra es a lo peor que puede llegar el hombre y, si me lo permiten, una guerra civil es peor aún. En ellas se cometen auténticas barbaridades y siempre hay varios bandos pero también es verdad que en un bando fue el sublevado y el otro defendía los intereses que el pueblo había elegido.
La necesidad de la memoria histórica (para ello de una ley) es real. Tanto en Chile como en España.
Un saludo
Retirada de una estatua de Franco a caballo / IMAGEN OBTENIDA DE elmundo.es
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Efectivamente. Tienes toda la razón. Dinamitemos mañana mismo el Valle de los Caídos. Acabemos con todo rastro ignominioso. Y cuando acabemos, terminemos con todo recuerdo histórico de Fernando VII, ese malnacido que vendió España a precio de saldo en varias ocasiones. Y después, continuemos con Tarik y Muza, esos odiosos invasores. Y sigamos tirando de tijera hasta que tan sólo nos quede el recuerdo de aquello que no nos molesta o enerva.
¿Te es familiar el concepto de Damnatio
Memoriae? Nunca pasó por ser una buena solución. Tan sólo una atrocidad histórica.
Nadie olvida que Franco se hizo con el poder de forma ilegítima y vergonzosa, traicionando todo aquello que había jurado defender y provocando junto a otros militares el inicio de una guerra perversa y feroz que asoló un país que, con su histrionica voz de pito, decía amar. Sólo los necios y los cínicos son capaces de hacerlo. Y sólo los demagogos suelen emplear dicha afirmación como argumento.
¡Ah!, por si te lo preguntas, no. No soy en absoluto franquista. Simplemente me apasiona la Historia. La real. La de verdad. La que tiene claros y oscuros no la que pretenden pintarnos unos u otros aludiendo a espurios intereses (los unos porque estuvieron 40 años, los otros porque pretenden estarlo).
En este tema casualmente tengo que estar de acuerdo con las dos posturas, la tuya que es completamente la mia, p ero tambien he de reconocer que el comunicante anonimo tiene algo de razon, la historia no se puede eliminar incluso es bueno que quede constancia para que las generaciones futuras sepan realmente que ocurrio, pero es como si fuese a alemania y pidiese poner estatuas de Hitler ¿que ocurriria?, hay cosas que estan hechas y ya esta, pero otras son demasiado desagradables como para mantenerlas por amor a la historia. Pero resumiendo dificil tomar partido por una sola de las posturas.
La cuestión, browner, es que nadie está pidiendo que se celebre, se ensalze, se hagan loas o ni siquiera se conmemore nada y mucho menos algo tan vergonzoso y deplorable como las figuras de Hitler o Franco y su lugar en la Historia. Al menos yo no. Se está hablando de aplicar la política del “quítate tú para ponerme yo”. El sesgo del artículo de Davox hubiera sido perfecto si se hubiese limitado a reclamar la honra, el orgullo y la memoria de esos miles de personas que lucharon por un poder legítimamente establecido y a las que los militares sublevados arrebataron de forma ignominiosa. Pero cuando empezamos con la eterna diatriba de la obligación de denostar a unos para ensalzar a otros, del “conmigo o contra mí”… Lo siento pero, en determinados aspectos, por ahí no paso. Yo sé perfectamente quien se comportó con toda la dignidad necesaria y quien lo hizo como un canalla y para defenderlo no necesito la manida recurrencia de tópicos continuos y lugares comunes bastardeados de tanto repetirse (”…Una guerra es a lo peor que puede llegar el hombre …”. ¡Por favor!).
Dirigido al comentarista anónimo: he de decirte lo primero que a mi también me apasiona la Historia. Por eso lo que pretendo con este comentario es, si me lo permites, corregir algún que otro error que creo haber leído en tus palabras ya que mi posición sobre la “memoria histórica” creo que ya ha quedado reflejada en mi artículo.
El primer detalle que te tengo que comentar es que en tu interesante introducción irónica has mencionado (irónicamente, una vez más) que “terminemos con todo recuerdo histórico de Fernando VII”; pues bien: para empezar, si lo que pretendías era equiparar mi idea hacia los elementos franquistas (fascistas) con los de Fernando VII lo has hecho mal: yo no he hablado de terminar con “recuerdos históricos”. Esto de los “recuerdos históricos” (expresión que, humildemente, te voy a pedir que me definas), debe abarcar, creo, multitud de elementos y más bien he dicho todo lo contrario: he pedido que con la ley se refuerzen las clases de Historia de España para que así no caigan en el olvido los hechos acontecidos. Otra cosa es que concretemos dentro de los “recuerdos históricos” elementos como las representaciones fascistas que se instalaron durante la dictadura para elogiar, representar… al franquismo, sus miembros, etc. Concretando eso, he de decirte sobre lo que has mencionado que, según me explicó mi (apreciado) profesor de Historia, del “pobre” Fernando VII no existe ninguna representación en toda España a excepción de la Plaza Mayor de Salamanca, donde tiene un medallón (por cierto, Franco también) porque al alcalde Julián Lanzarote, vergonzosamente, le apeteció incluir personajes “sin ton ni son” hace unos años (y te aseguro que conozco bien Salamanca). Creo que no está de más recordar que Fernando VII es el personaje español peor valorado por los historiadores ya que se ganó enemigos tanto entre los liberales como entre los conservadores, siendo tratado en numerosas ocasiones como “el peor rey que ha tenido España” (si es que ha habido alguno bueno y esto ya lo digo yo y no los historiadores, evidentemente). Por tanto no es ningún honor para los salmantinos que en la Plaza Mayor de Salamanca permanezca su única representación. Con esta insignificancia histórica simplemente desmonto tu afirmacón de “terminar con todo recuerdo histórico de Fernando VII”, si es que te refieres con recuerdo histórico a las representaciones, puesto que, como he dicho, son difíciles de encontrar las de éste personaje en el ámbito público. Una simple anécdota que poco argumenta, lo reconozco.
Creo que se están confundiendo algunos puntos: yo más que nadie comparto la idea de no enterrar cualquier parte de la Historia (por favor, esto pedía mi artículo) pero hay que distinguir el paisaje en el que convivimos los ciudadanos, de los museos, aulas, etc. (tarea que a la derecha, pretendiéndo confundir, no se le ha dado nunca bien). Que yo sepa, yo no he hablado en ningún momento de dinamitar nada. Los elementos físicos que en un tiempo sirven para representar a la administración, para elogiar ciertos actos, etc con el paso de los años transforman su función para convertirse en elementos históricos. Pues bien, los de la dictadura, bajo mi punto de vista, han de tomar esa nueva postura y no permanecer en lugares en los que permanecían, confundiéndo así a la gente: los símbolos franquistas a los museos de Historia (si te fijas bien “tertuliano anónimo” no he dicho a la hoguera), no en los ayuntamientos, plazas y calles.
Decirte que sí que hay quien olvida (hace como que olvida) cómo llego Franco al poder y que ese argumento es muy válido. Totalmente lejano de la demagogia que tu has mencionado.
He de decirte que me asombran mucho algunas expresiones que has adoptado como “los unos porque estuvieron 40 años, los otros porque pretenden estarlo”. ¿Quién pretende, según tú “estarlo”? No sé a quien te refieres pero desde luego no creo que lo digas por un Gobierno como este elegido democráticamente en las elecciones.
También te invito a reflexionar sobre si el hecho de que yo hable puntualmente de que la “…guerra es a lo peor que puede llegar el hombre…” es verdaderamente un tópico. Cuando hablamos de tópico nos referimos exclusivamente a la lengua pero yo creo que la actualidad me da la razón en que las guerras son una realidad hoy día y, por tanto, yo creo que un “no a la guerra” no podrá ser un tópico hasta que éstas se dejen de cometer.
Creo modestamente que mi posición sobre este tema es bastante razonable, no la considero radical. Yo también creo en “la Historia de los claros y los oscuros”. Aunque parezca una contradicción, esa Historia ha demostrado que, humanamente, “vencedores” y “vencidos” no pueden tomar otra posición que no sea el “conmigo o contra mí” (postura engendrada en la guerra y la dictadura y heredada ahora residualmente).
Agradezco enormemente tus comentarios, Anónimo, ya que son los que más me animan a escribir: los que replican y aportan datos nuevos.
Un saludo
Davox4, dices que no defiendes el hecho de desterrar de nuestra memoria ningún aspecto histórico. Te recuerdo tus propias palabras (en el post).
“…No es consentible que en este país se sigan viendo todos los días tanto en las ciudades como en los pueblos, aguiluchos, yugos y flechas, efigies, estatuas y calles de franquistas. Y como guinda final la pequeña Cruz del Valle de los Caídos…”.
Defiendes que no deseas eliminarlas, tan sólo acotar su influencia o su presencia en la vida cotidiana relegándolas a museos, aulas o lugares de estudio y reflexión. ¿Cómo metemos en un museo el Valle de los Caídos? ¿Y el Alcazar de Toledo, que a pesar de ser un edificio anterior en el tiempo, su relevancia en la imaginería franquista fue crucial? La colección de memorabilia franquista es tan amplia y tan extensa que es materialmente imposible encerrarla en esos lugares. No hay lugar físico para alojarlas. Tan sólo piensa únicamente en las vergonzosas placas de “Caidos por Dios y por España” que hay (o había) en la plaza de todos y cada uno de los pueblos de este país. Y eso limitándonos a una cuestión tan dolorosa y cercana como la franquista pero, en buena lid, habrá cuestiones históricas con las que otras personas también estén en desacuerdo. Y desearán obtener su oportunidad de eliminar aquello que los ofende. Si extendemos esa postura a todas aquellas figuras históricas cuyo cometido fue tan nefasto o más que el que nos ocupa (de ahí que me refiriese a Fernando VII. La diferencia es que la herida franquista es más reciente y, en algunos casos, aún sangrante), entonces apaga y vámonos.
Matizando lo de “recuerdos históricos”. Para ti, no sé, para mi son todos aquellos vestigios de sucesos y acontecimientos que marcaron y dejaron huella del devenir histórico de un país, para bien o para mal. Para mí lo son Austwitz, La línea Maginot, El Coliseo, la prisión de Alcatraz, El Escorial o el Valle de los Caídos. Y la desaparición -bien física, bien como entidad histórica- de cualquiera de ellos me parece, desde una perspectiva historicista, una autentica abominación.
Sigo sosteniendo y defendiendo que esos elementos a los que haces mención deben permanecer donde fueron puestos y no precisamente con ánimo de celebrarlos, ensalzarlos o lucirlos con orgullo. Algunos de ellos deberían continuar ahí para honra de quien los impulsó y otros lo harán para oprobio y verguenza de sus valedores. Pero nunca se solucionó nada escondiendo la loza rota bajo la alfombra. O encerrándola en museos.
Anónimo: creo que tu posición está bien clara y es totalmente respetable (seguro que está apoyada por multitud de historiadores. Me parece que respetas fuertemente la ley fundamental para un historiador que comentó en una ocasión mi profesor de Historia, al que, como has podido comprobar, recurro continuamente: un historiador no debe ser juez de los hechos); lo que ocurre es que, según me parece, la mía no se ha entendido. Yo lo veo muy claro pero, evidentemente, eso no vale para nada. Creo que los dos primeros párrafos de tu último comentario se contradicen una vez más: es cierto que yo defiendo más que nadie el estudio de la Historia (me gustaría dedicarme a ello) pero eso no es incompatible con el segundo párrafo que evidentemente he dicho yo y te has molestado, trabajosamente, en copiar al completo: distingamos, repito, conocimiento de los hechos históricos (fundamental para trabajar en el presente y el futuro) de lo que yo digo en esas líneas que bien has transcrito: cuando la gente va paseando por su pueblo o cuando se dirige en coche hacia Madrid no tiene por qué ver el recuerdo de este criminal; sí ha de hacerlo cuando lo estudie. Lo que sí es demagogia es comparar el Valle de los Caídos con El Coliseo; además yo no creo que este monumento al franquismo honre, como entiendo que has dicho al final de tu comentario, a ninguno de los que estuvieron allí a modo de tortura sino todo lo contrario: los pocos que queden vivos sentirán de todo menos honra cuando recuerden esa atrocidad de monumento.
Evidentemente, cuando hablaba de museos, ya había pensado que la Cruz del Valle de los Caídos no entraba en uno, pero hay quien baraja la posibilidad de que el museo sea precisamente esta repelente estructura (ya que has mencionado Austwitz, es un ejemplo de la transformación del lugar de los hechos en museo). Te digo, sabiendo que no piensas igual, y mostrando mi verdadera postura (que he “aflojado” en los comentarios para no parecer drástico), que si de mí dependiera esa cruz dejaría de existir; que luego apareciera todo en los libros de texto, eso sí.
Tampoco es justo, bajo mi punto de vista, que afirmes, que las placas de “Caídos por Dios y por España”, permanezcan donde se pusieron durante la dictadura porque “no haya espacio”.
Así nos podríamos tirar días y días replicándonos cosas porque siempre las distintas visiones dependen desde el punto de influencia que cada uno tengamos sobre ellas. Reconozco que quizás yo esté demasiado influenciado por mis ideas para, por ejemplo, decidir sobre el futuro de la Cruz de los Caídos (tarea que, por otro lado, dudo mucho que alguien me encomiende), pero yo lo veo así: la veo como una ofensa y siempre la he visto así; un lugar donde murieron muchas personas por “pensar de más” y que ha servido durante muchos años como “nido” para los que dejaron este país destrozado (quizás todo esto te parezca un tópico como antes, anónimo, pero yo así lo siento).
Un saludo
Ahora se lleva demasiado la equidistancia. Esa especie de postura etérea, autodenominada rigurosa, aparentemente no alineada y pretendidamente objetiva, cuya exclusiva finalidad es la de argumentar contra cualquier cambio que la izquierda proponga. Están de moda las nuevas versiones de “ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor”.
A ver: en Alemania está prohibida la representación y exhibición, dinámica o estática, de símbolos nazis. Aquí, nuestro anónimo comunicante considera que las placas de “Caídos por Dios y por España” forman parte de la “memorabilia” histórica, palabra (le llamaremos así) que también se ha puesto de moda y que no figura, por cierto, en el diccionario de la RAE.
Al hilo de objetividades de este jaez, acabaremos por entender que la Iglesia solicite y obtenga la canonización de sus “mártires”, o les levante en suelo público cedido por la alcaldesa Rita Barberá un templo a ellos dedicado, con la anuencia del Papa de Roma (o de Alemania), mientras se siguen descubriendo restos tirados en fosas comunes de más de 23.000 asesinados, niños incluidos, sólo en los alrededores de la ciudad de Valencia.
Pero, eso sí, para qué reabrir viejas heridas (refiriéndose, obviamente, a las heridas nuestras, no a las que reabren sus aliados de la Conferencia Episcopal).
Aquí, los equidistantes enseñan el plumero cuando a una ley planteada ante los representantes electos de un parlamento democrático la denominan del “quítate tu que me pongo yo”. Es cuando demuestran desde qué lugar del espectro político se pronuncian.
Antonio a esto me refería cuando te dije que tenías mucho que decir sobre este asunto. Firmo todo lo que has comentado y, recordando el título de un artículo de opinión en elplural.com, aporto mi “versión particular”: “ni quito ni pongo rey, sólo ayudo a mi señora, la III República”.
Un saludo
Es cuando demuestran desde qué lugar del espectro político se pronuncian
Ese es el problema. El autentico problema. Todo tiene que estar tamizado, matizado, filtrado y depurado bajo un espectro político. O se está politizado o no se sale en la foto. Y así nos va como nos va. Con unos y con otros. Al final acaba dando igual que sea “por dios y por la patria” o por la “libertad, igualdad y fraternidad”. Al final todo se reduce a la tendencia a ensuciarlo y mancharlo todo, a bastardearlo y prostituirlo para acabar con el legado de unos o el de otros según convenga al momento sin caer en la cuenta que el malnacido que lo lleva a cabo está, en definitiva, acabando con el legado de todos.
Ya veo, ya. Una autentica lástima.
La tendencia a ensuciarlo todo depende, imagino, de la capacidad del otro para destapar el marco en que se asientan argumentos supuestamente aconfesionales. Antes y mejor lo dijo el poeta: “Maldigo la poesía del que no toma partido…, hasta mancharse”. Es mucho más politizado su argumento, anónimo, “los unos porque estuvieron 40 años, los otros porque quieren estarlo”, que cualquiera de mis afirmaciones, que hago desde mi nombre y apellidos. Ya sé que resultaba sencillo desfogarse con un chaval de dieciséis años que en lugar de memoria dispone sólo (y no es poco) de ética. Los de la memoria somos nosotros.
Lamento ser el portador de la mala noticia, pero la equidistancia es mentira. Siempre, históricamente, lo ha sido. Si es usted tan estudioso del tema, seguro que ya lo sabía.
No mezclemos las churras con las merinas, Antonio. Aprecio los contenidos de este blog más aún si cabe porque Davox4, con sus 16 años, es un ente sorprendente muy digno de tener en cuenta. Un chaval con la cabeza muy bien amueblada y las ideas (acertadas o no) muy claras, algo, por desgracia, muy extraño de encontrar entre su generación. Ni me desfogo ni hago leña de su inexperiencia natural. Y precisamente, en deferencia a esa circunstancia, una de las cuestiones que trato de mostrarle (mejor o peor) es que, cuando se decide defender unas ideas en público, se corre el riesgo de que te las debatan.
Respecto a la equidistancia errada, lamento ser yo el que le diga que el que se equivoca es usted. Un mismo asunto puede presentar muchas caras y no todas ellas tienen porqué ser vistas ni evaluadas bajo el mismo prisma. Seguro que a usted (y a mí, que conste) le maravillan las pirámides de Egipto como tesoro universal digno de ser protegido bajo cualquier circunstancia. Sin embargo, me gustaría poder hacer un ejercicio ucrónico para poder preguntarle que opinan de las mismas los hijos o nietos de los esclavos que anduvieron moviendo piedras por allí. Seguro que uno de sus mayores deseos sería verlas derruidas hasta los cimientos. Aún a costa de repetirme, insisto: el problema es que, para algunas de las cuestiones que debatimos, nos falta la perspectiva de la distancia. Y eso no es ser equidistante. Es ser preciso y tratar de observar con miras más amplias sin cegarnos con lo ocurrido hace menos de 100 años. Que no digo que no merezca su atención y su repulsa. Lo que digo es que mi perspectiva hacia ese asunto (erronea o no) es otra.
Si hablamos de política, de acuerdo: todo régimen totalitario es abominable y el franquista en particular, abyecto por cuanto tuvo de traicionero, inhumano y falaz (antes, durante y después de la Guerra Civil). Creo que ya lo he expresado en esos términos en varias de mis intervenciones. Pero yo no hablaba de política, hablaba de legados culturales. Quizá se encierre ahí el matiz.
Y, que conste, Anónimo, que yo te agradezco que entres a debatir las ideas que aquí expreso; ¡faltaría más! Para eso las publico, y estoy seguro que Antonio no ha querido decir lo contrario porque sabe mejor que nadie de que va esto (tiene un blog fabuloso).
Creo que nuestras distintas opiniones son difíciles de acoplar en una sola posición: aunque me pese un poco decir esto (no por quién lo dice, por supuesto, ya que le tengo mucho aprecio sino por lo que dice), quizás el más inteligente haya sido “el Browner” que ha adoptado ideas de unos y de otros. Aún con nuestras diferencias (o, más bien, gracias a ellas) confieso que estoy aprendiendo con este debate más que con ningún otro que haya escrito en el pasado: un debate educado puede ser de lo más nutritivo.
Efectivamente, mi modesta opinión carece de “memoria” o recuerdos pero no creo que la edad sea un lastre a la hora de aportar mis ideas ya que, sinceramente, hay gente mayor con menos criterio que el que yo pueda tener (quizá les refresque la memoria mi reciente artículo dedicado a Miguel Ángel Rodríguez).
Esta modesta opinión del que les habla se basa en que los pueblos debatan y decidan sobre su presente y futuro (y, por tanto, sobre que hicieron en el pasado); así, los egipcios, serán los que tengan que discutir sobre las pirámides y los españoles sobre el Valle de los Caídos (si es que es comparable una estructura de miles de años de historia con otra hecha en el siglo pasado que no tiene más contenido que el castigo a una determinada población). Para esto nos valemos de los paralamentos donde los políticos, elegidos democráticamente por el pueblo, votan lo que creen que hay que hacer (otro tópico, ¿verdad?).
Un saludo
Hombre… gracias por decir que mi comentario ha sido inteligente, yo sinceramente al lado de los comentarios que leo por aqui me considero un “mindundi”, pero en definitiva me gusta participar y expresar mi humilde opinion, y aunque por generacion e ideas soy mas de Antonio que del Anonimo, no por esto dejo de pensar que tambien algo de razon tiene.
Saludos del Browner
Ya, y tu “adorado” el dictador Fidel también morirá en la cama sin pagar todos sus crímenes. Y sí,” el genocida Bush” no gobernará durante cuarenta años ¿Sabes por qué? Porque en Estados Unidos sí que hay democracia y no permite que ningún político se eternice el poder.
Hay que tener cara para aprovecharse de la libertad democrática para, por ejemplo, tener este blog y al mismo tiempo apoyar a un tirano que le tiene prohibido a su pueblo Internet.
Aclaración para el resto de lectores: esto que cuenta Chema es motivado por un comentario mío en un artículo de elpais.com sobre Fidel Castro.
Un saludo
[...] mantener un acalorado pero interesante debate con un tertuliano anónimo, a raíz de mi artículo La necesidad de la “memoria histórica”, me decidí a preguntaros a los lectores de LA TERTULIA vuestra apreciada opinión sobre la [...]
LEY DE LA MEMORIA HISTÓRICA
Rafael del Barco Carreras
Desde luego no la he leído. Música de palabras para, en el mejor de los casos, los sentimientos, y en lo peor, interesados postulados. Otro eslogan. Lo malo es que termine con más dinero para SINDICATOS Y PARTIDOS convertidos en herederos de quienes ni hicieron testamento, ni pudieron hacerlo. Para los millones de a pie otra sinfonía sin sentido. ¿Recordará a mi tío Alberto muerto en la guerra de África del 21 con mi abuela removiendo los miles de cadáveres esparcidos por el Rif, carne de cañón por no poseer las 2.000 pesetas que le hubieran librado del Servicio a la Patria, o devolverá a mi padre la parada de la Plaza de la Libertad de cuando en el 36 huyó porque pretendían fusilarlo en la Rabasada por burgués?. ¡Las tristes memorias de la Historia!. O ¿revisará una sentencia de ya 1980 con unos JUECES entre endiosados o corrompidos franquistas?. Porque el Franquismo duró muchos años después de muerto Franco, y aun, como demuestran tantas sentencias del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, o la propia ONU dictando HACE UNOS ESCASOS DOS AÑOS contra España por el incumplimiento de la Carta de Derechos Humanos en cuanto al firmado compromiso de la DOBLE INSTANCIA, pues el simple recurso de casación ante el SUPREMO, aunque últimamente se haya legislado y con amplia jurisprudencia, al no valorar las PRUEBAS, convertidas POR LOS CONSIDERANDOS DE LA SENTENCIA en irrecurribles e indiscutibles DOGMAS DE FE a tenor de la SOBERANÍA DE LA SALA JUZGADORA, no se puede considerar DOBLE INSTANCIA. Miles, todos los sumarios y sentencias del FRANQUISMO, y de después, son no solo torticeros, y en demasiados casos obtenidas las culpabilidades bajo tortura, sino injustos e inmorales, y TRAS FIRMAR LA CARTA DE DERECHOS HUMANOS DE LA ONU, de 1948, ILEGALES por incumplimiento de las garantías firmadas por el ESTADO JUZGADOR.
Para que nos entendamos, figúrense, UNA SALA compuesta por los jueces Luis Pascual Estevill, Penalva y Lavernia (jueces condenados por prevaricar, además amigos) que en contubernio con el Bufete Piqué Vidal (en los tres casos, real), donde además TRABAJA un sobrino o hijo del Fiscal X (cierto), sentencian (con testigos fabricados) que usted estaba donde no estaba o que era íntimo (o sabía la procedencia de un dinero), redactando una SENTENCIA donde lo dan por PROBADO, sin posible segunda INSTANCIA. Los interesados profesionales de la Justicia me contestarán que existen y existían mecanismos de revisión de sentencias, y yo les contesto que después de veinte años, cuando es evidente la inmundicia de jueces y abogados, todo prescrito, y ni lo intente REMOVER CASOS. ¡Lacerante la patada en el trasero a las hermanas PUIG ANTICH!. La Amigocracia, Endogamia, o sentimiento de grupo, profesión o clase, acabarán de amargarle la vida, si no ¡mucho peor!.
Y en cuanto a los muertos, que siempre se quedan solos, y son los únicos perdedores de todas las guerras y revoluciones, de los que repito nadie es heredero o propietario más que sus íntimos y familia, que se les entierre como manda el ordenamiento jurídico desde el Imperio Romano, que hasta en eso demostraron los Jueces Franquistas su perversidad ideológica impidiendo la exhumación de fosas comunes, la mayoría tras los muros de los cementerios.
¿Y que quiere la gente?, entre muchas cosas que no se les insulte con chorradas de políticos, y que esa MEMORIA HISTORICA, en lugar de repartir cargos y “jubilaciones” como en la TRANSICIÓN, solucione además de las injusticias del Franquismo las perpetuadas por sus ADICTOS muchos años después de muerto su ADORADO DICTADOR. Y concretando, solucionar a los miles de empresarios y obreros que arrastrados en la a menudo insuperable ECONOMÍA SUMERGIDA, y tanta quiebra, no pudieron alcanzar las doradas jubilaciones de los funcionarios públicos o privados, o esas “anticipadas” políticamente necesarias, manteniéndose con 0 € antes de los 65 años, o después con la dádiva de 330€ mensuales. Pensiones no contributivas, o SOVI, para quienes como esclavos durante años trabajaron a destajo, porque quien no tiene más que sus manos para proporcionarse el alimento trabaja y trabajó más que el que legalmente contribuye. ¡Que se lo pregunten ahora a tanto negro, con o sin papeles, que sustituyen a los desgraciados españoles en crónico “paro” pero trabajando!.
¿Podría esa Ley desposeer a tanto funcionario, o sus herederos, enriquecidos con Franco y de mucho antes…generales, inspectores del timbre, de tasas, de abastos, notario, presidente de audiencia, general o guardia civil…o comisario político?. Dejemos que la Historia se escriba sin LEYES, máxime ahora que INTERNET refleja la de TODOS y se puede promediar…entre sentimientos y datos contrastables, si es que los datos se pueden contrastar y los archivos no son más que un pozo sin fondo de MENTIRAS por interesadas tergiversaciones.
Ver http://www.lagrancorrupcion.com