“Pagaré con mi vida la lealtad del pueblo”

 

Hoy, 11 de septiembre, se cumplen 34 años desde el golpe militar sufrido en Chile en 1973. Aquel día los militares traidores asesinaron al legítimo presidente Salvador Allende en el Palacio presidencial de La Moneda llevándose así a uno de los mayores políticos de la historia y dando comienzo a 17 años de un terrible régimen militar. No está de más recordar que, como se ha reconocido, el organizador de este terrible día fue Henrry Kissinger, Asistente de Asuntos Exteriores y Secretario de Estado de los presidentes de EE UU Nixon y Ford. Además este detestable personaje fue promotor del Plan Cóndor (permitió a las dictaduras militares suramericanas de los años 70 y 80 secuestrar y torturar a sus opositores políticos). Así, EE UU cooperó con las dictaduras militares de Chile, Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Bolivia. Kissinger también es responsable de de la matanza de civiles en Laos, Camboya y Vietnam. Curiosamente, además de no haber sido juzgado nunca, le galardonaron con el Nobel de la Paz en 1973. ¿No es repugnante esto?

Salvador Allende era de esa clase de políticos que hoy no se ven; políticos que dejaban frases célebres para la historia, que volcaban su pensamiento en la política, que se sacrificaban por sus ideales… En estos días, en lugar de mostrar frases célebres y contundentes en sus discursos, la mayor parte de los políticos (de España en particular) sólo recurren a la ironía barata, a la demagogia y a sembrar simples titulares (¿se puede comparar el ¡Váyase señor González! con el Prefiero morir de pie…?). Algunos estaréis pensando que el lenguaje es secundario en la labor política; yo pienso que el lenguaje debe ser para el político una herramienta que estimule el movimiento de las ideas (su principal arma) por lo tanto tienen pocas cosas más útiles.

Sin embargo, no sería justo recordar a Allende por su lenguaje sino por su personalidad. Un hombre con principios que no pudo dar más por y para el pueblo. Estas personas hechas símbolos por culpa de la historia, no deben disiparse del recuerdo de las personas por mucho que pasen los años. No se lo merecen.

Al lado contrario están los dirigentes asesinos como Pinochet a los que tras haberles concedido injustamente la tranquilidad en vida, el peor castigo que se me ocurre es el desprecio eterno y el recuerdo de la multitud de víctimas torturadas, asesinadas y marginadas durante los peores años de la historia de Chile, bajo mi punto de vista.

Ojalá vengan más Allendes en todo el mundo,

Un saludo

5 Responses to ““Pagaré con mi vida la lealtad del pueblo””

  1. ¡Hola! Llegué aquí gracias a las excelentes referencias del compañero Piera, comprobando que no exagera en absoluto. En mi página también llevo haciendo una especie de monográfico del golpe de estado, más literario que histórico, que culminará con un homenaje a Víctor Jara.
    ¡Saludos!

  2. Gracias Gustavo. Creo “haberte leído” en alguna ocasión en el querido blog de Piera. Con mucho gusto visitaré tu blog desde hoy mismo.

    Un saludo

  3. Realmente completa esta monografía sobre lo acontecido en Chile. Totalmente recomendable.
    Decirte, Gustavo, que no lo recordaba pero ya había visitado tu página anteriormente gracias a Antonio.

    Un saludo

  4. Si Allende no le hubiera hecho caso al sinvergüenza de Castro, un intruso en la política chilena en 1971, talvez no le hubiesen matado, ni siquiera hubiera sucedido el Golpe.
    El señor Castro quiso exportar su comunismo al Cono Sur y lo único que logró fue levantar al Ejército Chileno-que no era el mismo ejército paupérrimo que él derrotó en Cuba-y provocar una terrible confrontación civil.
    Afortunadamente, hoy Chile es un país próspero que disfruta de una envidiable democracia, y Cuba…bueno, Cuba ahora sólo la comparan con Haití, Honduras.

  5. Parece como mínimo fantasioso culpar a Fidel Castro del miserable Golpe sufrido en Chile, por eso no voy a alimentar estas estupideces agrandando mis comentarios.
    Cada vez que se comparan en un mismo texto a Fidel con “el pinocho” me sorprendo del poder manipulador de la derecha.

    Un saludo

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