Sobre política con mayúsculas o minúsculas

La sociedad mayoritaria actual, al menos aquí en España, se encuentra fuertemente arrastrada por las modas. Al llegar el mundial de baloncesto, el torneo europeo de fútbol, al triunfar un nuevo concurso en televisión, en definitiva, al suceder algo extraordinario, y aparecer en televisión, todo el mundo se convierte en experto en la materia. No se me ocurre otro nombre que el de modas (pasajeras, no les quepan dudas, todas ellas).

Supongo que ya verán a donde me dirijo: en esta campaña electoral del capital y la promesa hueca, donde el electorado es cliente y no soberano, no podía ser de otra forma. Estaría feo que yo hablara aquí de masas actuando como marionetas, de una gran cantidad de desinformados, de oportunistas, de manipuladores, de mentirosos… pero lo hago. Apartando la ofensa para unos pocos como la señora Ana Mato, me atrevo a decir lo que creo a nadie se le debería escapar: hay un gran número de ciudadanos que tan sólo leen en los periódicos las noticias relacionadas con la no convocatoria de Raúl para la Selección; no es menos cierto, que hay otros que se mantienen informados de lo que sucede, y no necesariamente son diplomados o doctores. Ocurre también que los primeros, con la visible llegada de las elecciones, ahora se suben al carro de la falsa política; de la política con minúsculas (críticas públicas injustificadas y del montón, exhibición exuberante del ya típico merchandáisin electoral…); todo ello, por supuesto, muy legítimo y legal, pero que a uno, moralmente, le hace sentir lástima por los bruscos atrevimientos de la ignorancia. Ojo: no se me vaya a malinterpretar y a acusarme de erudito. Creo yo que este blog está libre de sospecha de cualquier parecido con Sánchez Dragó, el aristócrata, como le gustaría que le llamásemos a este pseudo-sabio.

Entiéndase, repito, mi texto como un lamento por la invisibilidad en este país, de la política con mayúsculas. Esa que se puede representar en el salón de actos de una universidad, en una comunidad de vecinos, en un aula o en una asamblea entre los lugareños de un pueblo tanto como en el Parlamento. La igualación de esa práctica de la ética, a, por ejemplo un programa rosa, le hace pensar a uno que mucha gente en España aún tiene que conocer mucho más de lo que conoce para ejercer el civismo y la práctica de la máxima democracia. Hay mucho que leer para convertirnos, ojalá, en ciudadanos partícipes en la convivencia, lo que supone, por ejemplo, un sistema republicano y federal, en el que se utilizan las urnas en muchas más ocasiones que en el actual. Yo creo en la posibilidad cercana de ese nuevo hombre, y creo que ese ejercicio no debe aparcarse en un solo Estado, pero toca trabajar.

Me he dado cuenta de la situación de esta gran parte de la ciudadanía paseando. Ahora, en estos tiempos de propaganda electoral, las farolas portan coloridos carteles estampados con las teces, la mayoría toscamente retocadas, de nuestra próxima representación. También en esto hay inventada una jerarquía, otorgándole más publicidad al que mejor resultados obtuvo en el pasado. Otro elemento en los carteles, aparte del careto, es el eslogan. Un gran tema para escribir una entrada: están, por ejemplo los del PP, que tienen las ideas claras (como si aquello fuera una virtud; salvando las distancias que haya, parece que Hitler también las tenía), los del PSOE, que piden que ustedes voten con todas tus fuerzas (si en lugar del logotipo del PSOE, apareciera el de una marca de cereales con fibra ¿alguien notaría la diferencia?)… La distribución de estos carteles, como ya he dicho, da lugar una vez más al rancio bipartidismo PP-PSOE; y es que las pocas fotos que, por ejemplo, le tocan a Llamazares en la ciudad donde vivo, se dejan ver tan solo en alguna pared, medio roídas y no en los carteles publicitarios de carreteras, quioscos, cabinas telefónicas… donde están los colegas del debate. Pero yo no voy a entrar ahí porque seguro que así son las cosas y no tengo razón.

Además de por carteles, la moda de la política llega en estas fechas por el merchandáisin de partido: desde caramelos, pegatinas, cartas en los buzones o globos, hasta bolsas de pipas (PP) y perfumes (PSC).

Me gustaría hablar de los globos. El globo de partido es un elemento que, en contraposición a los mecheros o folletos, va destinado a los niños más pequeños, un grupo que no tiene derecho a voto. Es lógico pensar que un niño de 5 años que porta un globo (cuerdecita inclusive) con un logotipo político no tenga mucha idea de lo que está llevando. Así, yo siempre he creído que estos elementos tan comunes se tratan de un instrumento del tutor de la criatura: el niño pasa a convertirse en el cartel que hace deducir al personal si el señor que acompaña al crío es un progre, un trotskista, o un verdadero español. Pues adivinen, si tienen lo que hay que tener, la última moda que pude descubrir ayer, durante un paseo: atar un globito del PSOE a uno del PP (o viceversa) para lucir la pàreja por ahí. ¿Qué tratarán de representar las muchas pijas a las que ayer ví en tal compostura?: ¿bipartidismo?, ¿otra vez la pinza de Anguita?, ¿cutrez?… Bromas aparte, lo que les digo es cierto: ya ni siquiera sabremos a quien votará el portador del globito. Desde aquí reconozco que mis perturbados pensamientos de joven politizado me hacen tenerle un poquito de manía a ese pobre bebe a cuyo cochecito han atado un globo azul con la silueta de una gaviota. Qué le vamos a hacer. Pensando en todo esto, el otro día casi me animo a escribir una entrada. Al final no lo hice. Y me arrepiento porque aquella inspiración se me dio el sábado antes del primer debate Zapatero-Rajoy, y yo pensaba titular la entrada La niña del globo azul. ¿Se imaginan el tirón de este blog, tras sorprendente predicción sobre la niña de Rajoy? Podría, incluso, haber insinuado que el candidato por el PP había encontrado la idea en este blog, y así haber montado una gorda. Supongo que ahora, después del debate y con todos los blogs publicando chorradas sobre esa siniestra niña, tengo poca credibilidad, pero les garantizo, al menos a los más confiados de ustedes, que lo que les digo es correcto.

Sobre el debate no me ha apetecido pronunciarme aquí (tampoco sobre la retirada de Fidel Castro, de lo que soy consciente). Sólo decirles que el que yo pude ver, se parece más bien poco a todo lo que se ha comentado posteriormente. No digo más y así les dejo con la intriga de mi rotundidad.

Pido disculpas por una entrada de tanta longitud, pero es que ya tenía el mono.

Finalizo ya, informándoles de que anteayer, jueves, asistí felizmente a la presentación en Salamanca del libro La globalización neoliberal y sus consecuencias para la educación (en la segunda y última de las jornadas Educación y Globalización organizadas por los compañeros del PCE y la UJCE), en la que intervino de forma brillante Julio Anguita, un símbolo de la política con mayúsculas de la que hablaba al comienzo de la entrada. Aquí pueden ver algunas fotos de la conferencia, pero para muestra un botón:

Salud

David Manjón Barrera, 01 de Marzo de 2008 (17:39)

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Imágenes de David Manjón Barrera

3 Responses to “Sobre política con mayúsculas o minúsculas”

  1. David esperaba una nueva Entrada de las tuyas, y no me ha defraudado… como siempre magistral, y no es ni devoción , ni peloteo, ya lo sabes de sobras, sino una profunda admiración es la que siento al leer tu análisis sobre este panorama pre-electoral, y todas tus anteriores entradas.
    Y no te disculpes por la longitud, al contrario, se me ha hecho corta, cortísima su lectura…
    Hubiera sido un puntazo que cedieras a la tentación de escribir sobre “La niña del globo azul”… ;-)

    Un abrazo muy cariñoso David, y gracias por expresar tan bien lo que pienso/pensamos los que aquí te visitamos!

  2. Cuanta razon tienes, es justamente lo que no me canso de repetir a la gente que me rodea, que se puede ser de derechas o de izquierdas, pero como diria Arguiñano con fundamento, lo que no puede ser es la gente que pasa de todo, que no lee, ni escucha nada de nada, que cuando le hablas de politica solo sabe decir que todos son iguales, y luego en la barra del bar no paran de decir burradas incitadas por algun titular o comentario manipulado y se quedan solo con la anecdota (todos los inmigrantes a la calle, zapatero se rinde a ETA, etc..) que pena de incultura, y lo que ya es mas grave es como dijo alguien que no recuerdo e igual tampoco lo digo exactamente “no hay nada mas tonto que un obrero de derechas” , pues eso, que un poquito mas de cultura general seguramente vendria muy bien a este pais y quizas por ese motivo no tengan ganas las derechas de que sea facil acceder a la cultura… ¿y que me dices de ese paisano tuyo imitador de Aznar y que culpo a Zapatero de la desaparicion y “supuestas” violaciones de niños?

  3. [...] de la desgraciadamente minoritaria conciencia de electores plenos que existe en este país en mi anterior entrada); y ese sentimiento se ve complacido precisamente con las encuestas facilitadas por multitud de [...]

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