Pido el voto para Izquierda Unida

Leyendo todas las críticas que se han escrito desde España sobre las elecciones en Cuba, uno comienza a creerse que vive en un país donde la democracia estaba radicalmente asentada, ya que al parecer todos somos unos dignos educadores. Quizá el principal ataque que recibe el sistema cubano es la hegemonía que posee el Partido Comunista a la hora de gobernar allá. La cuestión que yo les planteo es que mediten sobre ese aspecto, pero no se han de fijar en Cuba, sino en la realidad española. ¿Cuántos partidos les salen? A mí dos, desde luego. ¡Qué gran avance democrático! ¡Pobres cubanos, que no pueden escoger entre nuestras atractivas alternativas! Fíjense lo retrasados que están; les sacamos un partido de ventaja –se podría decir por aquí.

No crean que la redacción de mi anterior párrafo ha requerido grandes dosis de imaginación. La situación electoral actual en el Estado español juguetea peligrosamente y por muchos motivos con los principios de la democracia. Por un lado tenemos un sistema electoral injusto donde hay unos claros beneficiados y, sobre todo, perjudicados; se anteponen el morbo y los intereses televisivos a la participación legal y justa en los debates entre candidatos… Pero hoy no querría hablar tanto de los motivos que nos llevan a un sistema exclusivamente dedicado a dos opciones (que, por cierto, no distan tanto en sus programas electorales), sino de la situación concreta de Izquierda Unida y sus posibles electores.

Por si no tuviera poco con este ambiente electoral que les he presentado, Izquierda Unida tiene que lidiar con el mal llamado voto útil. Hace pocos años gobernaba estas tierras la derecha, y los socialdemócratas del PSOE aún hoy se valen del miedo en la izquierda para aprovecharse en tiempos electorales (por supuesto, no se aplique la generalización: igual que uno se sorprende ingratamente al encontrar por Internet esta infamia, me parecieron de lo más educadas unas declaraciones en La ventana del señor Rubalcaba durante una entrevista, sobre el respeto que le merecían tanto Izquierda Unida como Gaspar Llamazares, a tenor de la pregunta de un oyente). Y es que desde que comenzó esta campaña electoral se ha creado, sobretodo a raíz de las encuestas facilitadas por los distintos medios, una idea de empate entre los dos partidos mayoritarios que a mí me escandaliza. Y me escandaliza primero porque no la creo cierta, y segundo porque de serlo admitiríamos ese elemento tan terrible que sería la fidelidad electoral al Partido Popular. Ese mismo partido que, les recuerdo, ha estado cuatro años, por no recordar ya los de su gobierno, fabricando fantasmas en la totalidad de terrenos inmoralmente jugosos con los que se ha topado: mentiras con el 11-M, obstaculización de la paz en Euskadi, obstaculización de las ampliaciones de derechos… Motivos, todos ellos, suficientes para abandonar este partido en la penumbra y ser castigado con la marginación en las urnas. Yo no me creo el empate. Pero sí creo en el sentimiento de sentirse ganador que a muchos españoles, estoy seguro, les llega en estos momentos de elecciones (ya hablé de la desgraciadamente minoritaria conciencia de electores plenos que existe en este país en mi anterior entrada); y ese sentimiento se ve complacido precisamente con las encuestas facilitadas por multitud de medios y que garantizan un empate técnico (que, repito la idea, no sucederá; la victoria del PSOE a día de hoy es segura) y un hundimiento de Izquierda Unida. También creo en la existencia de electores “a caballo ganador” y que se decantan por lo que intuyen ganará, de estas encuestas pero esos, yo creo, no tienen arreglo.

Quiero dirigirme a aquellos lectores que realmente pudieran ser, si me lo permiten, compatibles, con la idea de Izquierda Unida (quiero compartir así, la idea del propio partido, el único que yo he visto que ha pedido el voto donde le correspondía, concretamente en la izquierda, y no como el resto de egoístas interesados del PSOE, PP, nacionalistas, a los que introduzco, con toda la intención en un mismo sustantivo, ahí todos apretados, etc.). Me gustaría, por tanto, recoger aquí unas pocas razones que fueran lo suficientemente contundentes como para validar la petición de voto de un chico de 16 años. No voy a enumerarles el ideario de este partido. Para eso ya tienen publicado en Internet el programa electoral de Izquierda Unida en varias versiones (además del programa de la ciudadanía y otras muchas propuestas digitales). Les reclamo, una vez más, a que reflexionen. Se da la circunstancia, de que me muevo diariamente por una serie considerable de blogs y que muchos de ellos (de sus blogueros) tienen que ver con Izquierda Unida. Evidentemente, desde todos estos blogs, entre los que gustosa y osadamente me voy a incluir desde este mismo instante, abundan entre los mensajes que se transmiten ahora en campaña, los de ánimo al electorado de Izquierda Unida y lucha contra este voto tan gravemente dañino que es el llamado útil. Así, me he encontrado en estos blogs con multitud de herramientas como videos, presentaciones, textos, estudios, etc. en los que se demostraba de forma matemática que el traslado de los votos de izquierdas al PSOE tuvieron como consecuencia hace 4 años el beneficio del PP y, por supuesto, el inflamiento de votos del PSOE. Aún así, la reflexión a que les llamo a realizar no necesita de estas estadísticas que comparto y creo totalmente verídicas, sino de algo más interno en cada uno de ustedes.

En muchos casos las dudas vendrán porque los diputados que se disputan en la ciudad donde reside determinado ciudadano de izquierdas están claramente repartidos entre el PP y el PSOE. ¿Y de verdad crees, ciudadano de izquierdas, que votando al PSOE con motivo de su lugar de residencia ejerces esa determinada posición que después proclamas acá y allá? Es escandaloso: la ciudad donde vive este ciudadano (en el que tantos ejecutores del voto inútil espero, se vean reflejados) determina su voto.

Las ideas no merecen que hagamos cuentas para escoger nuestra papeleta. Se debe imponer la humildad, y la sencillez, votando así en lo que uno crea libremente, viva donde viva. Ya habrá tiempo de cambiar esta injusta ley electoral, pero ahora los ciudadanos de izquierdas no se deben fallar así mismos, e ir el 9-M a votar la opción en la que creen, que únicamente se ve reflejada en esta Izquierda Unida roja y verde (seguro menos roja que antaño, pero moderna y acorde a los tiempos) de Gaspar Llamazares. Y eso lo han demostrado los hechos, no mis ineducadas palabras de principiante.

Espero que hayan sabido entender a quienes va dirigida este reclamo, que no es otra cosa que una llamada al ánimo.

Aquí les dejo este estupendo vídeo que pude ver en III República esta mañana.

Salud

David Manjón Barrera, 07 de Marzo de 2008 (00:59)

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Imagen de iuazuqueca.org

3 Responses to “Pido el voto para Izquierda Unida”

  1. Ánimo, con orgullo democrático.

    Salud y República

  2. [...] escrito que el balance que vendrá a continuación, es porque me siento responsable habiéndoles pedido el voto, a un par de días de las elecciones, para una formación concreta, de cuyos resultados, estoy seguro, comentaremos largo y tendido por [...]

  3. [...] Evidentemente, hasta aquí, por curiosa que sea la foto del cartel, no había motivos para hacer mayores referencias de la entrada. Lo que ocurre es que ocupando el decimosegundo comentario, la comentarista Nadia sí aludió a un escrito de este blog. En concreto aquel en el que, a poco tiempo de la jornada electoral, pedí el voto para Izquierda Unida. [...]

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