José Bono; defensor de la legalidad en el Congreso
La actitud más que conservadora del presidente del Congreso José Bono obedece a tal descaro que no se les escapa ni a la propia militancia del PSOE, tantas otras veces sumisa a decisiones contra natura de un partido que se dice socialista y obrero, nada menos.
Leo en El plural que Bono no piensa retirar los retratos de los presidentes franquistas del Congreso, y esto inevitablemente me traslada a la comparación, no sé si odiosa, con el reciente homenaje en el que el presidente de la Cámara baja abroncó a un ex preso de Franco por lucir orgulloso la bandera tricolor; el grueso currículo de manifestaciones de esta clase por parte de José Bono le permiten a uno retrotraerse tranquilamente. Si en algo coinciden las declaraciones de toda clase de políticos que actualmente podemos encontrarnos es en la tendencia a autodefinirse de forma diferente a lo que dirían de ellos sus actos, y al parecer esa autodefinición es la válida para los medios (de esta forma Esperanza Aguirre pasa por liberal, una mujer de centro). A la política hay que reclamarle hechos, programa, programa, programa, por lo que el análisis político será coherente en la medida en que nos fijemos en esos hechos. De la otra forma, jamás (hasta que lo afirmase él mismo) diré que José Bono es un político de derechas ligeramente descolocado, ya que su carácter ególatra, le hace manifestar siempre que encuentra la ocasión, que luchó contra el franquismo fervorosamente.
La permanencia tantos años después, de los cuadros de presidentes del Congreso franquistas se vuelve especialmente rechazable, en cuanto a que se trata de simbología sangrienta ubicada en un espacio tan relevante para la democracia como este. La ofensa para los presidentes de las etapas democráticas que supone la equidistancia que les da Bono con los franquistas Esteban Bilbao (al que pueden ver en la foto, saludando con abrigo oscuro), Antonio Iturmendi y Alejandro Rodríguez Valcárcel, parece fácil de relacionar con la de los luchadores antifranquistas cuando Bono se incluye entre ellos.
El argumento de Bono, como suele ocurrir en estos asuntos de retirada de símbolos, es que forman parte de la Historia de España, con jota en lugar de ese.
En la Plaza Mayor de Salamanca, la ciudad donde resido, se pueden encontrar medallones representando multitud de monarcas (incluso de Fernando VII), personajes de la cultura… Un revoltijo de individuos con extrañas relaciones, algo alborotado y en parte (incluyendo el de Fernando VII), actualizados apresuradamente en tiempos del actual alcalde, con motivo del 250 aniversario de la plaza. Uno de estos medallones contiene el perfil de la cara del asesino Francisco Franco. Probablemente este sea el medallón más dinámico de toda la plaza (más incluso que unos medallones digitales que se instalaron en tiempos de fiesta, en los que los personajes hablaban al populacho y todo), ya que de cuando en cuando es limpiado de pintadas y vuelto a pintar. Más de una vez se han rechazado las peticiones de retirada del medallón. Ya he leído que no se incluye entre los símbolos que se retirarán gracias a la tibia Ley de Memoria Histórica. Los partidarios de que el medallón del asesino se mantenga sostienen el mismo argumento que Bono: fueron gobernantes de una etapa de la Historia, y por ello no deben ser apartados. Parece un caso bien parecido al de los cuadros de franquistas.
Al parecer quieren hacer creer a alguien que la función de los cuadros en el Congreso como de los medallones en la Plaza Mayor de Salamanca es pedagógica: como si de un libro de texto o museo estuviéramos hablando.
La propuesta que le quiero hacer llegar a Bono es que si opta por mantener las imágenes de estos presidentes en el Congreso, no los equidiste con presidentes de la democracia como puede ser Manuel Marín, y los localice en el lugar que más ajustadamente les corresponde: el cuarto de baño del Congreso.
La única diferencia entre las representaciones de franquistas y las de los pistoleros de hoy, es que los primeros cometieron sus crímenes unos años antes.
David Manjón Barrera
Miércoles, 16 de julio de 2008
17:32
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